Nos permite reconocer nuestra propias emociones y la manera en que estas afectan nuestras acciones y desempeños. Para desarrollar esta capacidad, es necesario que la persona tome conciencia de las emociones experimentadas o sentidas y comprenda el porque de la misma; por otro lado, debe aprender a relacionar los sentimientos, las personas y acciones y por el otro conocer que las emociones intervienen en las decisiones  que se tomen.